Blogaventuras

Un poco de historia y vivencias personales de mis aventuras alrededor del mundo :)

NARA

A 27 kilómetros de Osaka se encuentra Nara, que fue nuestro siguiente destino en lista, aunque no resultó tan fácil acceder a ella en tren comparado con los lugares anteriores. Nara es la capital de la prefectura homónima y tiene una población de 366 mil personas. Alejado del centro – que nos ofrece la mayoría de las comodidades de las que dispone cualquier otra ciudad japonesa -, se encuentra el área de interés histórico, rodeada de bosques. Nara atesora en total ocho templos-santuarios, en diferentes grados de conservación. De esos ocho yo visité tres, los cuales comentaré más adelante.
Llegamos a la ciudad un frío 10 de diciembre (después de atravesar a toda velocidad paisajes nevados y las casitas típicas que tanto me gustan) y tomamos un autobús para acortar distancias y comenzar a caminar por la zona de los templos. Lo primero que me sorprendió fue la inmensa cantidad de ciervos distribuidos por la zona, que, al igual que en Itsukushima, campan a sus anchas dejándose acariciar y alimentar por la gente. Sólo que en Nara hay muchos más. Cuenta la leyenda del Santuario Kasuga que el dios mitológico Takemizakuchi llegó a Nara a lomos de un ciervo blanco para proteger la recién construida capital de Heijou-kyou. Desde entonces, los ciervos han sido vistos como criaturas sagradas que protegen a la ciudad y al país. En muchos lugares de la ciudad y alrededor de los templos se venden “shika sembei” que son unas galletas que no sé qué tendrán, pero vuelven locos a los ciervos. Yo compré un paquete y al momento se tiraron encima cuatro de ellos. Tuve un momento de pánico, pero al fin y al cabo no pasó nada ^^U

Primeramente visitamos (tras atravesar una agradable zona boscosa con infinidad de lámparas y ciervos) el Templo Toudai-ji, un recinto del siglo VIII de corte budista, considerado en su día como uno de los Siete Grandes Templos que alberga la ciudad. En su interior se encuentra el Corredor del Gran Buda, que posee la estatua de bronce más grande de Buda que existe. Este templo es además el cuartel japonés de la Escuela Budista Kegon. A su alrededor se concentran decenas de ciervos, que son considerados como los mensajeros de los dioses en la religión sintoísta. En la parte externa del templo las vistas son preciosas. Yo me senté en un banco de espaldas al Toudaji y me quedé absorta contemplando las aguas y el bosque (qué pena haber perdido la mayoría de las fotos). Además, tuve la oportunidad de acariciar a varios ciervos. La mayoría de ellos parecen bastan jóvenes, ya que, o no tienen cuernos o les están saliendo. No vi ninguno del tipo del padre de Bambi :p
A continuación visitamos Kasuga Taisha, o El Gran Altar, que yo llamaría el “templo de los faroles” por la gran cantidad que tiene. De color típicamente anaranjado, este santuario del año 768 de nuestra era se estableció al mismo tiempo que la capital, y está dedicado a la deidad responsable de la protección de la ciudad. De hecho en la tienda del recinto compré un amuleto de ciervo, que se supone que protege a quien lo lleva ^^. Kasuga Taisha ha sido reformado periódicamente cada veinte años desde tiempos inmemoriales, y cuando fuimos a visitarlo había una parte que no se podía visitar debido a las obras, con lo cual la visita fue breve. Sin duda, lo que más me impresionó fue la habitación a oscuras llena de linternas que iluminaban vagamente la estancia. “Callejeando” por esa zona (ya un poco alejados del área de los templos) atravesamos un hermoso jardín abierto con varios lagos artificiales muy bonitos y un edificio oficial que no pude distinguir, y llegamos hasta el Jardín Yoshikien, que curiosamente es gratis para los turistas. Este jardín es pequeñito pero muy hermoso. Aunque evidentemente no muestra todo su potencial en invierno, todavía desplegaba el recital tricolor que caracteriza a los jardines nipones. Yoshikien recibe su nombre del río Yoshikigawa, un pequeño riachuelo que corre junto al jardín. En su interior hay una casa de té, y también se pueden ver las vistas de otro jardín paralelo llamado Isuien, que muestra más técnicas niponas de cuidado y estilo de las plantas. No muy lejos de allí se encuentra el Templo Kofukuji, un templo budista fundado en el año 669 por la mujer del político Fujiware no Kamatari con la esperanza de que éste se recuperase de su enfermedad. El complejo comprende una pagoda de cinco pisos y los edificios Toukondou y Nan’en-dō, entre otros. Al bajar unas escaleras llegamos hasta una calla plagada de tiendecitas de souvenirs y de varios supermercados, donde compré la bandera de Japón (pero la antigua con los rayos del sol, que es mi favorita).

Al final del día visitamos Naramachi, la zona comercial de la ciudad. Comparada con la de otras ciudades, ésta es mucha más modesta, pero podemos encontrar de todo en plan mercadillo, y también algunas tiendas populares como Daiso (Daiso es como Dios y Mercadona: están en todas partes). Recuerdo además un supermercado de nombre indeterminado, donde compré un sushi muy barato y que estaba riquísimo. Para terminar cenamos en Matsuya, una cadena parecida a Yoshinoya, que por cierto se ha convertido en mi cadena favorita de restaurantes del país, como creo que ya comenté en otra entrada.

Nara me recuerda a Kyoto en el sentido en que es un ciudad con muchos templos, aunque más boscosa que la primera.  La verdad es que me dejó muy buen recuerdo. Aquel día tuve que elegir entre ir a Kumamoto o a Nara, y por cercanía elegimos Nara. No sé si fue la opción más acertada, pero desde luego para mí fue la correcta. 🙂

Una de las lámparas que flanquean el bosque de camino a los santuarios

Estación de Nara. En la parte superior se aprecia un símbolo que he visto varias veces, por lo que posiblemente esté relacionado con la historia de la ciudad

Calle de Nara

Entrada a la zona sagrada. Un ciervo ya nos salía al paso para saludarnos ^^

Pero qué monos son 🙂

Entrada de Kasuga-taisha

Interior del “templo de las lámparas”

Estatua de Buda

Máquina expendedora que, entre otras cosas, recoge donativos para mantener a los ciervos de la ciudad

Uno de los lagos en el jardín abierto que atravesamos desde la zona de los templos hasta el Jardín Yoshikien

Recinto de Kofukuji, con la pagoda al fondo

Calle en la zona de Naramachi

Casa de té de Yoshikien Garden (sólo exposición)

Paisaje de Nara visto desde la ventanilla del autobús

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Un comentario el “NARA

  1. wabiza
    marzo 5, AM

    Reblogueó esto en El Proyecto Wabizay comentado:
    Una de nuestras paradas en el viaje a japon 2015

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Esta entrada fue publicada en marzo 2, PM por en Japón y etiquetada con , , .
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